¿Los aranceles entre Estados Unidos y Canadá reconfigurarán el comercio de café en Norteamérica?
Canadá y Estados Unidos mantienen una de las relaciones comerciales más completas y dinámicas del mundo. A pesar de eso, los US $2500 millones en bienes y servicios que cruzan la frontera cada día están amenazados.
A principios de febrero de 2025, en lo que sería el inicio de una inminente guerra comercial, el presidente estadounidense Donald Trump anunció aranceles del 25 % sobre las importaciones procedentes de Canadá. Aplicados para frenar lo que Trump denomina la “extraordinaria amenaza que suponen los extranjeros ilegales” y la creciente crisis del fentanilo, los gravámenes fueron recibidos con contundencia por el gobierno canadiense.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, afirmó que los aranceles de Trump eran “injustificados” y solo perjudicarían unas relaciones comerciales históricamente amistosas. El 4 de marzo de 2025, impuso aranceles de represalia sobre US $30 000 millones en bienes importados a Canadá desde Estados Unidos, entre ellos el café.
Los tostadores canadienses, que dependen de los importadores estadounidenses de café verde, ven aumentar su preocupación. Los costos adicionales de los impuestos a la importación y la creciente incertidumbre sobre la dinámica comercial los están obligando a reevaluar sus fuentes de abastecimiento y a buscar entre los comerciantes locales para evitar tasas elevadas.
Al mismo tiempo, los aranceles podrían ofrecer a los importadores estadounidenses la oportunidad de ampliar sus operaciones en Canadá.
Hablé con Josef Mott, responsable de café de The Ministry of Coffee en Ottawa, Ontario, para saber más.
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Las tensiones entre Estados Unidos y Canadá
Las drásticas tarifas arancelarias aplicadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han conmocionado al sector del comercio a nivel mundial. El 2 de abril de 2025, con una medida que, según él, impulsará la fabricación nacional y la seguridad del empleo nacional, Trump anunció aranceles universales sobre todos los bienes importados a Estados Unidos. Esto incluía nuevos gravámenes sobre las importaciones de la mayoría de los 20 principales países productores de café del mundo.
Una semana más tarde, el 9 de abril, en un repentino cambio de rumbo, Trump congeló los aranceles universales al 10 % durante 90 días, excepto para China, México y Canadá. A China se le impuso la asombrosa cifra del 145 % y tanto a México como Canadá del 25 %.
Para Canadá en particular, estos aranceles no solo amenazan los miles de millones de dólares en bienes y servicios que intercambia diariamente con Estados Unidos, sino que perjudican las relaciones comerciales históricamente amistosas entre ambos países.
El TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) fue firmado en 1992 por Canadá, México y Estados Unidos para crear una zona de libre comercio entre los tres países. El TLCAN fue sustituido por el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA) en 2020. Tras la imposición de los nuevos aranceles, Canadá y México acusaron a Estados Unidos de violar el USMCA, lo que llevó a Trump a anunciar que todos los productos incluidos en el USMCA están temporalmente exentos de gravamen.
Aun así, la relación típicamente amistosa entre Estados Unidos y Canadá está bajo tensión. Trump ha llegado a proponer la idea de convertir a Canadá en el Estado 51. Esto fue recibido con una feroz reacción por parte de los canadienses, quienes se unieron en torno al movimiento Buy Canadian. Los movimientos buy local, a favor de los productos locales, suelen surgir en periodos de dificultades económicas y tensiones políticas. Una encuesta reciente reveló que el 42 % de los canadienses está dispuesto a “hacer cualquier cosa” para evitar comprar productos fabricados en Estados Unidos.

Los aranceles plantean retos a la industria cafetera de Estados Unidos y Canadá
El 9 de abril de 2025, el primer ministro canadiense, Mark Carney, impuso aranceles de represalia a los productos importados de Estados Unidos. Esto incluye el café verde y el tostado, lo que supone costos adicionales para los numerosos tostadores y cafeterías canadienses que dependen de importadores y mayoristas de Estados Unidos.
Junto con los elevados precios del café verde y el aumento de los costos en general, desde la mano de obra hasta la energía y los alimentos, las empresas cafeteras canadienses sufren más presión que nunca.
“Los aranceles son todavía muy recientes. El mayor problema para mí es la incertidumbre al comprar café”, afirma Josef Mott, responsable de café de The Ministry of Coffee en Ontario, Ottawa. “Compramos un palé entero de café (unas 1500 libras) un par de días antes de que anunciaran la primera ronda de aranceles. La preocupación de no saber si tendríamos que sumar 25 % adicional a lo que ya habíamos pagado era estresante”.
Efectos financieros de alto impacto
La mayoría de los tostadores dependen de préstamos a corto plazo para cubrir los costos de las grandes compras de café. En un momento en el que los precios del Arábica llegaron a máximos históricos, muchos tienen dificultades para conseguir financiación suficiente. Las tasas adicionales de los aranceles reducen unos márgenes ya de por sí estrechos. Esto somete a las operaciones más pequeñas a una importante presión financiera.
“Como pequeño tostador, las repercusiones que los costos inesperados podrían tener en nuestro negocio reforzaron la necesidad de abastecernos de granos únicamente a través de importadores canadienses”, cuenta Josef. “Los riesgos eran demasiado grandes para seguir haciendo las cosas como antes”.
El giro estratégico para abastecerse exclusivamente de importadores canadienses ayuda a los tostadores a evitar fuertes gravámenes; sin embargo, también plantea nuevos retos.
“Dado el tamaño de Canadá, el transporte marítimo es ahora un factor importante para nosotros. El principal puerto de embarque se encuentra en Delta (Columbia Británica), donde se importa la mayor parte del café”, explica Josef. “Delta dista más de 4000 km de Ottawa, mientras que nuestro importador estadounidense estaba a solo 550 km. Encontrar el café adecuado para nuestro negocio se ha vuelto más difícil”.

Cómo podrían cambiar los aranceles el comercio del café en Norteamérica
Estados Unidos y Canadá son dos de los mayores mercados consumidores de café del mundo. Por eso, los aranceles recíprocos están teniendo un gran impacto en el comercio de café verde y tostado entre ambos países.
Canadá es un centro clave para el procesamiento de café (sobre todo a través de Swiss Water) y la distribución, importación, tostado y exportación a Estados Unidos. En 2023, el país exportó US $580 millones en café a Estados Unidos e importó US $541 millones de Estados Unidos.
Tras décadas de comercio libre de café, los nuevos aranceles del 25 % posiblemente perjudiquen a las empresas cafeteras canadienses que dependen de los importadores estadounidenses. El Observatorio de la Complejidad Económica calcula que el impacto de los aranceles en la industria cafetera canadiense es de aproximadamente US $277 millones.
“Es una preocupación para todos. Estados Unidos es un mercado prominente del que Canadá se beneficiaba”, afirma Josef. “Siempre había sido más rentable traer café a través de importadores estadounidenses establecidos, pero con el aumento de los riesgos adjuntos, ganamos tranquilidad pagando precios más altos por abastecernos de importadores canadienses más pequeños y centrados en la calidad porque así evitamos que los envíos deban cruzar la frontera”.
Algunos de los principales importadores estadounidenses, como Royal Coffee y Café Imports, están bien establecidos en Canadá. Mientras que unos operan con almacenes y oficinas, otros han desarrollado una reputación de consistencia y calidad, lo que les ha permitido establecer conexiones sólidas y duraderas con tostadores y minoristas de café canadienses.
Decisiones por tomar
A pesar de estas sólidas relaciones, es posible que un mayor número de empresas cafeteras canadienses se decanten por importadores nacionales si persisten los aranceles. Esto reconfiguraría la dinámica del comercio norteamericano. Esto también abriría oportunidades para que importadores más pequeños y menos establecidos crezcan en el mercado.
“Tenemos la suerte de contar con importadores más pequeños y artesanales, como Apex Coffee Imports, Catalogue Coffee y Forward Coffee, que lideran el suministro de microlotes únicos a los tostadores canadienses”, afirma Josef. “Recientemente ha empezado a operar en Toronto un nuevo importador que ofrece una gama de cafés de calidad, junto con otro importador que ha consolidado su reputación por abastecerse de pequeñas cantidades procedentes de lotes de gran calidad”.
Las repercusiones de la cambiante dinámica comercial no son del todo beneficiosas para el sector cafetero canadiense.
“Esto significa que ahora competimos con muchas más empresas por el mercado de 80-83 puntos. Unos pocos importadores pueden garantizar un cierto nivel de calidad y consistencia. Aunque la selección de café es bastante más acotada que la que podemos conseguir en Estados Unidos”, afirma Josef. “En los últimos años, unos cuantos importadores canadienses han ganado reputación, pero sus operaciones no son tan ágiles como las de Estados Unidos. Algunos todavía están tanteando el mercado, tratando de encontrar un nicho que los ayude a destacar”.
“Ciertos importadores canadienses también mantienen sus existencias en varios almacenes de Columbia Británica, Calgary, Toronto y Montreal para atraer a más clientes, lo que complica las cosas si tu objetivo es abastecerte de un único lugar”.

Nuevas oportunidades para los importadores canadienses y los productores internacionales
Los aranceles añaden incertidumbre a un sector cafetero en vilo debido a los altos costos sostenidos del café verde y las crecientes tasas de inflación. Además, las interrupciones de la cadena de suministro causadas por los aranceles podrían exacerbar otros desafíos. Por ejemplo, la escasez de suministro relacionada con el clima y los cuellos de botella en el transporte.
En definitiva, el comercio de café norteamericano se enfrenta a un periodo turbulento. Es probable que los aranceles alejen a los socios comerciales y eleven los costos. A medida que los tostadores canadienses vayan cambiando a importadores nacionales, ya sea a corto o largo plazo, podrían surgir nuevas oportunidades de mercado.
“El cambio de algunos de los mayores importadores de cafés especiales que se han forjado una reputación gracias a la coherencia, el servicio y el acceso a algunos de los productores más reconocidos ha sido un reto, pero es de esperar que este cambio ayude al mercado canadiense de especialidad a crecer y evolucionar, con más inversiones dirigidas hacia importadores canadienses y gestionadas a través de ellos”, afirma Josef. “Modificar el enfoque para ayudar a establecer el mercado canadiense como comprador y vendedor de café de especialidad ha añadido una nueva dimensión a nuestra forma de hacer negocios”.
“Definitivamente, los importadores canadienses tienen la oportunidad de establecerse como líderes del mercado dentro del país y ya lo estamos viendo”.
Alternativas comerciales
Al mismo tiempo, los importadores estadounidenses de especialidad pueden establecer relaciones más amplias y sólidas con los clientes canadienses, ampliando así sus redes.
“Royal Coffee, por ejemplo, tiene una base bien establecida en Canadá y trabaja desde Seaforth, en Delta, BC. Café Imports ha sido capaz de ofrecer excelentes suministros de muestras, tarifas de envío y tasas de importación, lo que los ha ayudado a desarrollar una sólida reputación. Por lo tanto, no me sorprendería ver un almacén u oficina canadiense en el futuro”.
A medida que los tostadores pivotan para evitar las tasas de importación, podrían surgir buenas oportunidades para el comercio directo con productores de diversos orígenes.
“Hay muchas formas de hacer comercio directo en Canadá. He recibido muestras de café de representantes de fincas de Vietnam, Burundi, Ruanda, Colombia, Brasil y Nicaragua”, explica Josef. “Teníamos una relación con una finca nicaragüense llamada Perdido, con sede en Matagalpa, que exportaba directamente a Montreal”.
“Más recientemente, se nos acercó un colombiano que vivía en las afueras de Toronto y tenía contactos con productores ganadores de Taza de Excelencia y está buscando formas de trabajar juntos en el futuro”.

Conclusiones finales
La Asociación Nacional del Café anunció recientemente que su petición de eximir al café de los aranceles fue “bien recibida” por el gobierno estadounidense, pero que “es imposible predecir si prosperará o no”. De aprobarse, la dinámica comercial en Norteamérica y fuera de ella podría volver a la normalidad.
Mientras tanto, la situación sigue siendo inestable e incierta. Para mitigar los efectos inmediatos, es probable que los tostadores canadienses decidan ajustar sus estrategias de abastecimiento.
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Créditos de las imágenes: The Ministry of Coffee
Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.
PDG Español
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