Los futuros récord del café hacen que los productores fijen los precios, pero es complicado
Los prolongados precios altos del café han creado una época sin precedentes para el sector. Los futuros del Arábica, que alcanzaron un récord de US $4,4/libra a principios de febrero de 2024, llevan subiendo desde abril.
Los efectos se dejan sentir en cada eslabón de la cadena de suministro. Mientras tostadores y comerciantes lidian con márgenes más estrechos y crisis de liquidez, los productores se enfrentan a decisiones difíciles sobre dónde vender su café. Algunos rechazan contratos a largo plazo para vender a precios más altos, con la esperanza de reinvertir en sus fincas. La dinámica comercial tradicional está cambiando y todos deben adaptarse.
En el caso concreto de los productores, existe la idea de que precios más altos representan mayores beneficios, pero la realidad es más compleja. Una climatología impredecible, el encarecimiento de los fertilizantes y la escasez de mano de obra suman presión a sus operaciones. Se añade la mayor cautela de los compradores, por lo que la situación no se traduce necesariamente en una mejor posición para los caficultores.
Hablé con Bram de Hoog, fundador de Paso Paso Coffee, y Judith Ganes, presidenta de J. Ganes Consulting, para obtener más información.
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Las dinámicas de comercio están cambiando a largo plazo
El mercado C se basa en futuros de café, o contratos adquiridos previamente, por los que los productores se atienen a un precio fijo para vender su café a un importador u otro intermediario.
De este modo se construye el precio de referencia del Arábica y se determina el precio actual del café físico. Los contratos se negocian mediante la determinación del precio, es decir, acuerdos entre el comprador y el vendedor que pueden celebrarse antes de las cosechas o estar basados en relaciones a largo plazo.
Otros factores también entran en juego. Los precios del café están en sus niveles más altos desde finales de la década de 1970, impulsados por la crisis climática, la escasez de suministro en Brasil y Vietnam, y los desafíos logísticos persistentes.
Los recientes aranceles punitivos del presidente estadounidense Trump están agravando la situación y apuntan a una guerra comercial mundial que hará subir aún más los precios.
Tradicionalmente, los productores han estado a merced del mercado C, obligados a aceptar precios históricamente bajos que no reflejan el valor real del café, mientras que los compradores ejercen el papel de “creadores de precios”. Esto sitúa a importadores y tostadores en una posición de poder que puede atrapar a los productores, especialmente a los pequeños, en ciclos de pobreza.
Los altos precios continuados del café, sin embargo, están cambiando la dinámica. Los tostadores y los comerciantes sufren más presión que nunca, ya que luchan con la gestión del flujo de caja. Esto agrava la tendencia a la consolidación del mercado que ha caracterizado al sector cafetero mundial en los últimos cinco años.
Los productores tienen más opciones que nunca
Los precios más elevados de los futuros del Arábica confieren a los productores más capacidad de negociación que nunca. Como tal, pueden elegir entre una gama más diversa de compradores. Para muchos, la posibilidad de vender a nivel local a un precio superior resulta más atractiva que honrar contratos menos lucrativos.
Sus intenciones pueden ser buenas, por ejemplo, reinvertir más adelante en sus fincas. Es necesario comprar nuevos equipos y sustituir los cafetos envejecidos para mejorar la calidad y el rendimiento, algo que muchos productores no han podido hacer tras percibir precios consistentemente bajos durante mucho tiempo.
Aunque lucrativo en algunos casos, el incumplimiento de los contratos puede crear una serie de problemas a los productores. “Siempre habrá caficultores que intenten renegociar contratos a largo plazo o los abandonen en favor de ganancias a corto plazo”, afirma Judith Ganes, presidenta de J. Ganes Consulting.
Esto puede acabar en una lista negra y dificultar la firma de contratos futuros. Además, el impago puede dañar relaciones a largo plazo con tostadores y comerciantes que se han tardado años en construir.

¿Cómo se está adaptando el mercado del café de especialidad?
Aunque opera al margen del mercado C, el café de especialidad sigue viéndose afectado por los precios récord de los futuros del Arábica. Cuando el precio C supera los US $2,00/libra, los tostadores suelen entrar en pánico, ya que merma directamente su capacidad de mantener los márgenes sin subir los precios al consumidor.
“Los cambios que se están produciendo en el mercado están más vinculados al café convencional que al de especialidad, que se comercializa a un precio superior”, explica Judith. “Si este diferencial se mantiene estable a precios elevados, los compradores podrían intentar negociar y rebajar el precio de referencia al alcanzar su tope de gasto. En este caso, podrían buscar alternativas, lo que en última instancia perjudicaría al productor”.
“Existen otras formas de negociar contratos que contemplan cláusulas que, en caso de un aumento repentino de los precios, permiten al comprador blindar sus posiciones a modo de seguro de protección frente a precios más altos”, añade Judith.
Muchos tostadores han expresado su sorpresa ante un precio C de US $4,00/libra, ya que los obliga a replantearse las estrategias de abastecimiento y los modelos de fijación de precios. Una de las formas de conseguirlo es ofrecer más mezclas y abastecerse de orígenes más rentables.
Los importadores de cafés especiales también sufren las consecuencias de las fluctuaciones de mercado. Algunos se han declarado en quiebra, mientras que otros han sido absorbidos por grandes empresas, capaces de establecer sus propias divisiones de especialidad por una fracción del costo.
Una respuesta con diversas consecuencias
Esta alteración de la dinámica comercial ha creado tensiones en la cadena de suministro. Si los productores incumplen los contratos para obtener mayores beneficios, sus socios tostadores e importadores a largo plazo se ven perjudicados. Paralelamente, muchos ven el repunte de los precios como una victoria largamente esperada para los productores, que llevan mucho tiempo luchando contra la desigualdad en la cadena de valor.
“Los contratos a largo plazo tienden a canjearse por beneficios a corto plazo, aunque esto es más habitual en las cadenas de suministro que carecen de la suficiente transparencia y confianza”, afirma Bram de Hoog, fundador del colectivo de tostadores Paso Paso Coffee, propiedad de productores. “Las cadenas de suministro más sólidas y transparentes tienden a ser más resistentes, ya que los beneficios se cosechan a lo largo de varios años”.
“La respuesta de los productores ha sido variada. Algunos suben sus precios junto con los del mercado C, mientras que otros hacen ajustes menores para mantener a sus clientes”, añade. “En general, los productores tratarán de establecer un nuevo ‘precio de referencia’ al que también puedan atenerse en el futuro si el mercado vuelve a bajar”.
Las relaciones son ahora más importantes que nunca
Mientras el precio C se mantiene alto, la brecha entre el café básico y el de especialidad sigue estrechándose.
Según un nuevo informe de la FAO, los consumidores tardarán casi un año en sentir los efectos de las subidas de precios, que en su mayor parte afectarán al café más barato vendido en supermercados y tiendas de conveniencia. El informe señala que hasta el 80 % de estas subidas de precios alcanzará a los consumidores de la UE en los próximos 11 meses y ocho meses en el caso de Estados Unidos. También, calcula que los efectos residuales de estas subidas de precios durarán cuatro años.
Bram explica que, en el mercado de especialidad, los cafés de 82 a 84 puntos serán los más afectados, mientras que los precios de los microlotes de gama alta probablemente se mantengan relativamente estables.
Esto augura un periodo difícil para los tostadores, que podrían optar por cafés más rentables para evitar subir sus precios al por menor. Asimismo, afectará a los productores porque muchos de ellos cultivan cafés de la misma gama.
Los mercados de cafés especiales y comerciales siempre han mantenido cierta interconexión. Por eso, para que el mercado de especialidad siga su trayectoria ascendente, los tostadores tienen que practicar lo que predican.
“Veremos más consolidación en el mercado que nunca y las empresas con mayores recursos económicos saldrán a la cabeza”, afirma Bram. “La única forma de afrontar esta situación es adoptando una visión a largo plazo que se mantenga fiel a tu misión”.
Para sobrevivir, las marcas de cafés especiales deben aprovechar sus valores y relaciones. El hecho de establecer estrechos vínculos con los productores y otros socios de origen reduce el riesgo y proporciona estabilidad en un mercado volátil, lo que ahora es sumamente crítico.

Conclusiones finales
El sector del café se encuentra en un punto de inflexión y todos los agentes de la cadena de suministro deben adaptarse. Ahora que la volatilidad es más evidente que nunca, productores, tostadores y comerciantes deben colaborar para mitigar los altos niveles de riesgo.
Tarde o temprano, los precios volverán a bajar, pero estos últimos meses han puesto de manifiesto lo vulnerable que es la cadena de suministro. De cara al futuro, quienes inviertan en asociaciones sólidas y valiosas estarán en mejores condiciones para afrontar la situación.
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Créditos de las imágenes: Paso Paso Coffee.
Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.
PDG Español
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