10 de septiembre de 2025

Este es el efecto de las lluvias excesivas en los cafetos y los ingresos de los productores

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En América Latina, la producción de café está íntimamente ligada a la variabilidad climática. Fenómenos como La Niña y El Niño, que en las últimas décadas se han intensificado debido al cambio climático, generan periodos de lluvias más intensas y frecuentes que modifican los ciclos tradicionales de precipitación. 

Estos cambios no solo transforman las dinámicas productivas del café, sino que afectan directamente los ingresos de miles de caficultores en la región.

Si bien las lluvias son indispensables para el desarrollo de los cafetos, cuando se vuelven excesivas pueden convertirse en un factor de riesgo para la sanidad del cultivo, la calidad de las cosechas y la estabilidad económica de las fincas. 

Para conocer cuáles son los principales efectos de las lluvias excesivas en las zonas productoras de café, hablé con Carolina Ramírez Carabalí, investigadora científica de agroclimatología en Cenicafé, y Emilio Medina Sagastume, socio fundador del Beneficio de Café Montecristo en Honduras.

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Cerezas de café afectadas por enfermedad

¿Cómo afectan las lluvias excesivas a los cafetos?

El exceso de lluvias en los cultivos de café puede provocar múltiples consecuencias negativas. Entre ellas, la aparición de enfermedades, la reducción de la inducción floral y el lavado de nutrientes en los suelos. A esto se suman pérdidas por erosión y dificultades en la formación de estructuras reproductivas.

Cuando las precipitaciones son frecuentes e intensas, las floraciones se vuelven más dispersas y escasas, lo que reduce el potencial productivo. Para que los ingresos de los productores no se vean comprometidos, la cantidad ideal de lluvias debe ubicarse entre 1500 y 2000 mm anuales (aproximadamente 125 mm por mes). Superar esta cifra aumenta las probabilidades de problemas fitosanitarios y de deterioro de los cafetos.

En Colombia, por ejemplo, pese a las intensas lluvias registradas durante buena parte del primer semestre de 2025, la producción alcanzó 9,3 millones de sacos entre octubre de 2024 y abril de 2025, lo que representó un incremento del 31 %. Durante los últimos doce meses, la producción llegó a casi 15 millones de sacos, un nivel que no se observaba desde 1992.

En Bolivia, las lluvias torrenciales provocaron inundaciones históricas, declaradas como emergencia nacional, con fuertes impactos sociales. Mientras tanto, en Guatemala y El Salvador las lluvias erráticas y las temperaturas inestables retrasaron la maduración del café y en Costa Rica se reportaron más eventos de lluvias intensas que favorecieron la aparición de enfermedades.

Carolina explica que “el exceso de lluvias puede tener diversos efectos en el cultivo de café, muchos de ellos negativos si las condiciones persisten durante varios días. Uno de los principales impactos es la disminución en la formación de botones florales, especialmente cuando se presentan más de 20 días por trimestre con alta humedad en el suelo y baja disponibilidad de energía solar. Esto afecta el estímulo natural que la planta necesita para florecer, reduciendo el potencial productivo”.

Clasificación de cerezas de café

Impactos en la cosecha y la calidad de los granos

Durante la cosecha, las lluvias intensas también representan un reto. Las cerezas maduras pueden caer al suelo y fermentarse si no son recolectadas a tiempo. En otros casos, permanecen en la planta, pero se agrietan debido a la separación celular de la cáscara, generando defectos de calidad.

A su vez, el exceso de humedad favorece la aparición de manchas en hojas y frutos, además de enfermedades como la roya, la antracnosis o el ojo de gallo. Esto no solo afecta la cantidad de café disponible, sino su sabor, aroma y, finalmente, valor en el mercado.

Los ingresos de los caficultores suelen disminuir cuando las lluvias intensas se prolongan por motivos como: 

  • Los retrasos en la recolección y los mayores costos de mano de obra
  • La disminución en la calidad del café y la pérdida de valor en la comercialización
  • El aumento de los costos de producción por necesidad de secado artificial, fungicidas o drenajes
  • La reducción en los volúmenes cosechados e incluso pérdidas totales por inundaciones o deslizamientos

Emilio explica que, por ejemplo, “en Honduras, la intensificación del fenómeno de La Niña ha provocado lluvias prolongadas, afectando la floración y aumentando la incidencia de la roya. Esto ha resultado en caídas de producción de hasta 15–20 % en algunas regiones”.

En el caso de Colombia, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos prevé una reducción del 5,3 % en la producción para el ciclo cafetero 2025/26, estimada en 12,5 millones de sacos, debido al impacto de las lluvias excesivas sobre la floración y el desarrollo de los frutos.

Floración de cafetos

Medidas preventivas y correctivas ante las lluvias excesivas

Aunque los efectos de la variabilidad climática son inevitables, los productores pueden tomar ciertas medidas preventivas para reducir su impacto. Algunas de ellas son:

  1. Suspender temporalmente la fertilización si el suelo acumula más de 200 mm de agua
  2. Utilizar fertilizantes de lenta liberación para evitar lixiviación de nutrientes
  3. Aplicar fungicidas después de las lluvias intensas para controlar la roya
  4. Implementar un monitoreo fitosanitario constante para detectar broca, antracnosis, phoma o cercospora
  5. Recolectar frutos prematuros para evitar su infestación por broca

Según Carolina, “una de las estrategias clave es el uso de coberturas nobles y cultivos intercalados, especialmente en siembras nuevas. Estas prácticas ayudan a mantener el suelo cubierto, reducen la erosión y minimizan la pérdida de nutrientes, contribuyendo a la sostenibilidad del cafetal”.

“En la etapa de almácigos, se sugiere aplicar micorrizas, ya que estas asociaciones benéficas aumentan la cantidad y profundidad de las raíces, facilitando la absorción de nutrientes que pueden estar menos disponibles por el exceso de humedad. También, se recomienda sembrar variedades resistentes a la roya del café y llevar registros detallados de precipitación para identificar cuándo se alcanzan condiciones críticas”, señala. 

Por otra parte, si las lluvias excesivas ya afectan la producción, los caficultores pueden recurrir a algunas estrategias correctivas. Por ejemplo:

  1. Contratar recolectores adicionales para evitar pérdidas por cerezas caídas
  2. Implementar drenajes para reducir la acumulación de agua en el suelo
  3. Construir patios de secado en zonas inclinadas para evitar encharcamientos
  4. Usar techos retráctiles, si se cuenta con el presupuesto necesario, o lonas plastificadas para proteger el café en el beneficio

“Una medida correctiva importante es implementar un control fitosanitario reforzado: realizar monitoreos más frecuentes para detectar a tiempo plagas y enfermedades, además de aplicar productos biológicos como Trichoderma o Bacillus, que ayudan a prevenir la pudrición de raíces”, explica Emilio. 

Asimismo, recomienda rehabilitar los suelos erosionados con cultivos de cobertura, como mucuna, frijol, abono o canavalia, y de ser posible instalar sensores de humedad de suelo o pluviómetros caseros conectados a una aplicación móvil para tomar decisiones en tiempo real.

Recolección selectiva de café

Conclusiones finales

Las lluvias excesivas representan uno de los mayores desafíos para los caficultores latinoamericanos. Si bien aportan agua indispensable para el desarrollo de los cafetos, cuando superan los niveles adecuados generan problemas productivos, sanitarios y económicos. El impacto directo se refleja en la disminución de la calidad del café, en mayores costos de producción y en la vulnerabilidad de los ingresos de los productores.

A pesar de eso, existen prácticas agronómicas que permiten mitigar estos riesgos. La clave está en combinar el conocimiento técnico con la adopción de estrategias preventivas, la innovación en el manejo de cultivos y la cooperación. Así, será posible enfrentar de manera sostenible los retos de la variabilidad climática y garantizar la resiliencia de la caficultura en América Latina.

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PDG Español

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