Los costos de producción de los microlotes hacen que no sean rentables para todos los orígenes
En América Latina, los principales países productores de café son Brasil, Colombia, Honduras y Perú. La volatilidad del precio y otros factores del mercado internacional han hecho que los productores, en estos orígenes y muchos otros, busquen alternativas para acceder a mejores condiciones comerciales.
Una de ellas son los microlotes, pequeñas cantidades de cafés diferenciados y clasificados de acuerdo a diferentes variables. Esto permite garantizar más fácilmente la trazabilidad, la calidad y resaltar las características específicas del café.
Como los microlotes requieren un esfuerzo adicional, sus costos de producción incrementan con respecto a los lotes tradicionales. Sumado a esto, el contexto de cada país productor determina qué tan rentable es el costo-beneficio de esta apuesta.
Para saber más, hablé con Pablo del Cid, productor de microlotes en las fincas El Jardín y La Cima en Guatemala y fundador de Quality Coffees, y Eswin García, productor de café y gerente comercial de APROCAUN, una organización de productores en Honduras.
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Los microlotes como producto clave del café de especialidad
Para Pablo, los microlotes son una estrategia muy importante para la comercialización del café, ya que tienen una alta demanda en el mercado, permiten acceder a clientes diferenciados y obtener mejores precios.
Él inició en el mundo de los microlotes experimentando con cambios importantes en el lavado y el secado para mejorar la calidad del café. Al modificar estos dos procesos logró obtener un producto diferenciado y acceder directamente a los tostadores.
Por su parte, Eswin explica que los microlotes requieren de un trato especial con procesos mejorados y estandarizados, como un despulpado delicado y riguroso que evite el daño de los granos. Además, su producción implica cierta inversión en infraestructura para llevar a cabo ciertos protocolos.
Independientemente del país de producción en Latinoamérica, los costos de los microlotes siempre son más elevados que los de cafés convencionales. Eswin explica que el punto más crítico de incremento está en la recolección y estima que los costos de producción en Honduras, por ejemplo, pueden aumentar alrededor de US $20 por quintal de pergamino seco.
Adicionalmente, hace algunos años, para obtener un microlote era suficiente usar variedades tradicionales. En la actualidad, sin embargo, es casi generalizado el uso de variedades exóticas, que requieren inversiones y cuidados superiores.

Costos de producción en América Latina
Según su experiencia como exportador, Pablo afirma que no cuesta lo mismo producir microlotes en todos los países de América Latina.
Por ejemplo, los microlotes de Panamá son más costosos comparados con el resto de la región. Asimismo, el café de Costa Rica ha ganado terreno y tiene un valor superior al de orígenes como Guatemala. A pesar de eso, los microlotes de Guatemala tienen un valor superior en el mercado con respecto a Honduras y Nicaragua. Aunque, en este último país, los costos de producción son menores.
Pablo comenta que el tema de los precios se ha venido complicando debido al alto costo del café, por lo que aún es incierto el comportamiento del mercado para 2025.
En ese mismo contexto, Eswin comenta que la cosecha actual de microlotes en su organización enfrenta un gran desafío debido a los precios del café, que generan incertidumbre en el mercado. Esto genera que, actualmente, los productores reciban un valor antes impensado por un café tradicional.
Aunque, si se vendiera como microlote, bajo la situación actual, un café de este tipo se podría comercializar en US $50 por encima de lo que se vende un café convencional, dado que también incrementan los costos de exportación y maquila.
Por lo general, el precio de venta de los microlotes justifica la inversión realizada y las modificaciones del proceso de producción. Además, les permite a los productores posicionar mejor su producto frente a otros en el mercado y conseguir clientes con lo que pueden establecer una relación directa. Así, disminuye la cadena de intermediación y se obtienen márgenes más altos para productores y tostadores.

¿Es rentable para todos los orígenes producir microlotes?
Pablo considera que es oportuna la producción de microlotes en todos los orígenes, aunque el nivel de rentabilidad es mayor para ciertos países.
Adicionalmente, es importante tener en cuenta que cuando inicia el proceso de producción de microlotes es probable que no sea tan rentable, debido a que hay bastante experimentación y varios procesos de prueba y error hasta que se logra estabilizar y estandarizar.
En consecuencia, existe un porcentaje de pérdida mientras se logra la comercialización y se consigue el mercado adecuado. Superada esta etapa, los rendimientos económicos empiezan a ser más sustanciales.
Desde el punto de vista de Eswin, en años anteriores la producción de microlotes en toda Latinoamérica era rentable. Por ejemplo, en su organización lograron vender a precios competitivos que dejaban rentabilidad tanto para el productor como para el tostador.
Desafortunadamente, bajo la actual alza de precios del café convencional, cuando no se tiene relación directa con el tostador, no es rentable la producción de los microlotes ya que que el intermediario o el tostador tendría que pagarlos por encima de US $5,00 la libra.
¿Hay suficiente mercado para los microlotes?
Basado en su experiencia, Pablo considera que existe suficiente mercado para los microlotes; sin embargo, cuesta trabajo ganar prestigio y posición. Además, aún hay mercados en crecimiento y algunos tostadores hasta ahora han empezado a introducirlos en su portafolio.
En el caso de APROCAUN, ha sido difícil encontrar mercado para los microlotes. Por eso, Eswin afirma que esta apuesta es compleja, principalmente debido a la alta especificidad del producto. Ahora, su preocupación es perder todo el camino avanzado ya que durante la cosecha 2024/25 han vendido el café convencional casi al mismo precio que los microlotes en el año anterior, alrededor de US $3,25 la libra.
Así las cosas, él ve muy difícil la situación de los microlotes en su organización. Si los compradores no suben los precios, para ellos, no tiene sentido incrementar sus costos de producción y aumentar el trabajo para obtenerlos.
Finalmente, Pablo recomienda a los productores que inician en los microlotes conocer y separar las variedades en finca, enfocándose en una variedad por parcela. Asimismo, sugiere hacer pruebas cuando quieran usar variedades exóticas para establecer si las condiciones agroecológicas de la finca son aptas.
También, es clave llevar registros precisos con la trazabilidad de los procesos para que puedan ser reproducidos. De esta manera, el productor logrará tener protocolos efectivos, sostenibles y rentables.

Como en diferentes etapas de la cadena de valor, la volatilidad de los precios del café está impactando la producción de microlotes en América Latina. Aunque tradicionalmente han generado un valor agregado para los caficultores, hoy en día, los altos costos de cultivarlos y procesarlos hacen que su rentabilidad sea cada vez menor.
Dependerá entonces del contexto de cada país productor, y de cada finca, determinar la viabilidad de producir microlotes en un momento en que todo el sector del café está reduciendo costos para mantener los márgenes.
¿Disfrutaste este artículo? Entonces lee sobre cómo el contexto sociopolítico impacta en los costos del café en países productores
Créditos de las imágenes: Pablo del Cid.
PDG Español
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