31 de octubre de 2025

¿Las diferencias regionales en el poder adquisitivo afectan el valor del café?

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El precio de una taza de café es el resultado de una compleja interacción entre factores económicos, logísticos y culturales. Por ejemplo, en promedio, un espresso cuesta cerca de €3,50 en Europa Occidental, mientras que en América Latina el precio suele ubicarse en €1,50, según datos de Numbeo.

Esta diferencia no obedece únicamente al poder adquisitivo de los consumidores, sino a las condiciones estructurales de cada mercado: los costos de operación, la carga impositiva, el tipo de cambio y la percepción del café como producto. En Europa, el café se inserta dentro de un ecosistema de consumo con alto valor agregado. Mientras tanto, en gran parte de América Latina sigue siendo un bien cotidiano, estrechamente vinculado con la producción local.

El análisis del precio del café, por lo tanto, requiere ir más allá de la comparación directa. Determinar si un café es caro o accesible implica entender el contexto socioeconómico y los mecanismos de formación de precios en cada región. Así, la pregunta de fondo no es cuánto cuesta una taza, sino qué factores explican su valor relativo en economías con niveles de ingreso dispares.

Para profundizar en este tema, conversé con dos profesionales latinoamericanos radicados en Suiza. 

Lee también: ¿Qué tan diferentes son los costos de producción de café en los países dolarizados de la región?

Preparación de espresso

Las condiciones económicas locales

Cristian Conci es argentino pero reside en Europa hace 22 años. En 2018 fundó Ojo de café, un proyecto radicado en Suiza que tuesta y distribuye café a partir del pago de un precio justo a los productores en América Latina. Con base en su experiencia, él explica que “Suiza es el país con mayor importación de café verde en toda Europa, en gran parte por el Nespresso”.

La presencia de Nestlé en la región genera una economía de escala donde los precios de los granos verdes son relativamente bajos, en particular, de la categoría comercial. Debido a estas condiciones, el consumidor local está acostumbrado a pagar en los supermercados un bajo precio por el café tostado. Según Cristian, Suiza es un mercado cerrado con sus limitaciones y oportunidades. Si bien no existe tanta competencia a nivel nacional, el público es limitado.

A su vez, los salarios y las cargas sociales son mucho mayores que en otros países de la región. En consecuencia, los costos operativos son diferentes y esto obliga a los negocios a ser más eficientes.

Ricardo Guzmán es colombiano, vivió en Panamá y actualmente reside en Suiza. Se ha desempeñado como barista en diferentes barras y es propietario de la cafetería Friend or Foe en Berna. Él sostiene que lo que sucede en origen en el plano económico y ambiental repercute en destino, más allá de las condiciones económicas de cada región.

“El cliente tiene que entender que el café es un producto que cambia, que tiene una calidad variable año tras año. Los precios dictaminan cierta parte del producto final”.

¿Es más costoso el café en Latinoamérica que en Europa?

Cristian explica que debido a que el café comercial no tiene mucho margen, tiende a ser más caro en los países de menor ingreso, pero el precio de una taza de café en Latinoamérica puede ser similar al de Europa si se trata de granos de especialidad.

El hecho de que los costos operativos sean más bajos genera un mayor margen para la comercialización en los países de origen. Más allá de eso, se debe tener en cuenta que con niveles de ingresos mayores, el café resulta más asequible en Europa.

Por otro lado, dentro de una misma región se pueden presentar diferencias considerables. Por ejemplo, los precios en las cafeterías suizas se encuentran por encima de la mayoría de países de Europa. Un espresso en Suiza ronda los US $5,00 mientras que en el resto de Europa podemos encontrarlo por US $1,40. Cristian dice que esto se debe a que “el precio del café en sí no está asociado al valor de la materia prima, sino al personal, la infraestructura, etc.”.

Según Ricardo, en Panamá los precios para el café son casi iguales que en Europa. Por su parte, en Colombia se puede llegar a esos valores en las cafeterías más especializadas. Aunque resulta más económico en la mayoría de los casos.

En contextos donde el ingreso disponible es bajo, como la mayoría de países en Latinoamérica, los consumidores tienden a reducir su consumo cuando suben los precios, lo que restringe el desarrollo del mercado de especialidad. Por el contrario, en países de alto poder adquisitivo, la disposición a pagar por experiencias y cafés de alta calidad es mayor. En consecuencia, esto impulsa el valor percibido del producto.

Consumidores de café

Factores determinantes del valor del café

El precio final del café no depende solo del costo de producción, sino de un entramado de factores económicos, culturales y sociales como:

  • Poder adquisitivo: en Suiza, el ingreso mensual promedio supera los US$7500, más de diez veces que el de Colombia (unos US$700). Esa diferencia permite establecer precios más altos sin afectar la demanda
  • Costos operativos: en Europa, los salarios, los arriendos y los servicios elevan el valor de cada taza
  • Impuestos y márgenes de distribución: el café que llega a un consumidor en Berlín o Nueva York pasa por más intermediarios y costos logísticos que en su país de origen
  • Mercado interno limitado: en muchos países productores, el consumo de cafés de alta gama sigue siendo bajo. Esto reduce las economías de escala y encarece la oferta local

Cristian opina que la existencia de precios considerados elevados para el café en los países productores son necesarios para la apreciación y valorización del café. Estos son el cúmulo de una serie de esfuerzos e inversiones a lo largo de la cadena de suministro y no solo una bebida.

Asimismo, él defiende la búsqueda de aumento del valor agregado desde los países productores y trabaja por lograr cambios que devengan en un mayor equilibrio frente a las desigualdades actuales.

Ricardo, por su parte, sostiene que “es beneficioso que el precio en los países de origen sea justo”. Aunque esto no significa que el precio del café deba ser tan alto como en Medio Oriente, Japón o en la Península Escandinava, ya que en estas regiones el poder adquisitivo es completamente diferente. A pesar de eso, si el precio del café llega a equipararse con lo que se paga en los países con mayores ingresos es porque ese es el valor real del producto.

Barista preparando café

Proyecciones para los próximos años

Cristian opina que en los próximos años la relación con los productores se va a volver cada vez más importante en la búsqueda por asegurar la disponibilidad de los granos. Él recomienda contar con un portafolio de orígenes diversificado y dinámico, frente a futuros y actuales cambios en las políticas arancelarias y las regulaciones.

También, pronostica una mayor automatización en la industria del tueste, de la mano con el desarrollo de la inteligencia artificial y por lo tanto una mayor accesibilidad de cafeterías a la posibilidad de tostar su propio café. Todo esto tendrá consecuencias directas e indirectas en el mercado y los precios globales del café como insumo y como bebida o producto final.

Ricardo, en cambio, vaticina un retorno a las mezclas de café para nivelar el costo sin afectar sustancialmente la calidad o el precio final. Además, cree que orígenes emergentes como India y China podrán abastecer al mercado de cafés competitivos en cuanto a los costos de producción y la calidad.

Por último, él prevé que muchos factores externos a la industria continuarán aumentando los costos de producción. Aunque la innovación permitirá seguir ofreciendo cafés diferenciados y replicables mediante fermentaciones controladas.

Consumo de café

Revalorizar el café y transmitir el esfuerzo que existe detrás de cada taza es crucial para garantizar la sostenibilidad de la industria. Tanto países productores como consumidores deben apuntar a capitalizar no solo los atributos físicos, sino el valor simbólico del café. 

Reconocer ese entramado humano y cultural es fundamental para construir una relación más justa entre quienes producen y quienes consumen. Promover un precio que refleje el verdadero costo del trabajo, incentivar prácticas más transparentes y comunicar al consumidor sobre el origen de su taza son esenciales para una industria más consciente.

¿Disfrutaste este artículo? Entonces lee sobre si los altos costos están provocando el traslado de más operaciones al origen

PDG Español

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