¿Por qué los espacios de tueste colectivo no pasarán de moda?
Las tostadurías colectivas (o espacios de tueste compartido) son desde hace tiempo un recurso útil para los profesionales del sector que desean tostar su propio café. Algunos emprendedores que están iniciando su negocio o las empresas más pequeñas aprovechan estas instalaciones para construir su marca y dar rienda suelta a su creatividad de forma más asequible.
La naturaleza colaborativa de estos espacios también fomenta el intercambio de conocimientos y habilidades, lo que ayuda a los tostadores a aumentar la calidad. En pocas palabras, son una opción viable para las empresas que no tienen la capacidad para invertir en su propia tostaduría.
Con los precios récord del café y el aumento de los costos de operación, probablemente más empresas recurrirán a tostadurías colectivas para gestionar sus márgenes. No cabe duda de que esta situación puede reconfigurar toda la industria del café.
Para conocer más, hablé con Chad Burton, director de ventas de Cosmic Garden Coffee, y Collin Bay, cofundador de First Crack Coffee.
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¿Cómo los servicios de tueste colectivo revalorizan el café de especialidad?
Si bien puede ser una industria lucrativa, entrar en el sector del tostado no está exento de dificultades. Solo en los últimos cuatro años, la pandemia de COVID 19, el conflicto en Ucrania y Gaza, el aumento de las tasas de inflación y los elevados precios del Arábica y el Robusta han dejado efectos en cafeterías y tostadurías.
Además de hacer frente a estos problemas, invertir en equipos esenciales (como tostadoras, sistemas de ventilación y silos de almacenamiento) supone un gasto enorme, teniendo en cuenta que la maquinaria no ha dejado de aumentar su precio en los últimos años.
Chad Burton ha trabajado en múltiples tostadurías desde que comenzó su carrera en el mundo del café en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, antes de mudarse a Dubái, Emiratos Árabes Unidos, en 2018. Es el director de ventas de Cosmic Garden Coffee, una tostaduría de Dubái que ofrece servicios de tueste colectivo y envasado.
“Los espacios de tostado conjunto son fundamentales para las empresas que desean empezar a tostar, pero que carecen de los fondos y el conocimientos”, afirma. La puesta en marcha de una tostaduría puede suponer un costo de decenas de miles de dólares. Esto, inevitablemente, disuade a muchas marcas que no tienen liquidez para invertir por adelantado.
Las instalaciones compartidas, sin embargo, son una alternativa viable. Los socios alquilan espacios y equipos por horas o días, lo que reduce las barreras de entrada al mercado del tueste.
“Estos espacios permiten a las marcas iniciarse en el mundo del tostado al tiempo que aprenden de quienes los rodean”, dice Chad. “Les dan acceso a tutoría y orientación por parte de la comunidad. En última instancia, contribuyen al crecimiento de la industria del café de especialidad”.
Los espacios de tostado compartido, no obstante, no siempre son la mejor opción para las nuevas empresas cafeteras. Los miembros no son los propietarios del equipamiento ni de las instalaciones, lo que limita el uso que pueden hacer del espacio. Si un tostador quisiera, por ejemplo, ampliar su marca e incluir una sala de exposición para visitantes, tendría que alquilar su propio espacio.
Impacto en el sector
Además de facilitar el acceso a equipos esenciales, los espacios de tostado compartido son un recurso importante para las comunidades locales y regionales.
Collin Bay es cofundador de la consultoría y colectivo de tostadores First Crack Coffee, creada en 2013 y a cargo de múltiples instalaciones en Estados Unidos.
“El valor que generan varía en función de las necesidades del cliente pero, sobre todo, lo que aportan es flexibilidad y valor”, afirma. “Ofrecemos cursos educativos gratuitos, así como servicios de abastecimiento y envasado de café verde”.
Los espacios de tueste compartido suelen albergar actos comunitarios, talleres y sesiones de cata. De esta forma, permiten a los profesionales del sector establecer contactos, entablar relaciones y aprender unos de otros. Además de fomentar una sana competencia y colaboración, pueden ser un catalizador para una mayor innovación.

Por qué es probable que se popularicen los espacios de tueste compartido
Antes de la llegada de la tercera ola, a principios de la década del 2000, el concepto de espacio de tueste compartido era prácticamente desconocido. Su popularidad se ha dado gracias al boom del mercado de microtostadores en la última década.
“Los colectivos de tostadores se han disparado en los últimos cinco años”, cuenta Chad. “A menudo me encuentro en conversaciones con clientes y entusiastas del café que quieren empezar su propia marca utilizando servicios de marca blanca con tostadores establecidos”.
Emprender en cualquier negocio se presenta como una perspectiva abrumadora, pero en un sector tan competitivo como el del café resulta especialmente intimidante. Gestionar unos márgenes ya de por sí ajustados se ha vuelto cada vez más difícil a raíz de la subida de los precios del café. El 24 de agosto de 2024, los futuros del Robusta en Londres, la referencia mundial de precios, alcanzaron la cifra récord de US $4971 por tonelada. Por su parte, los futuros del Arábica en Nueva York alcanzaron los US $2,49/lb, rozando su nivel más alto en décadas.
Para los grandes tostadores, comprar café más barato y centrarse en mezclas en lugar de orígenes únicos puede ayudar a superar estos retos. Para los tostadores menos experimentados, cambiar de proveedor o de origen para gestionar mejor los costos puede resultar complicado.
Los espacios de tostado compartido presentan una oportunidad viable para que los tostadores nuevos y de menor tamaño no solo reduzcan gastos, sino para que aprendan a dirigir su empresa de manera más eficiente mientras persista la volatilidad del mercado. Dado que no se vislumbra el fin de los elevados tipos de interés y precios del café, las tostadurías colectivas podrían ser una solución para muchos tostadores que buscan aprovechar la experiencia de los más establecidos.
No funcionan para todo el mundo
Collin señala que la decisión de unirse a una tostaduría colectiva debe tomarse con cuidado. “Las instalaciones varían mucho en cuanto a estructura y servicios”, afirma. “Los tostadores deberían hablar con los operadores de antemano para asegurarse de que pueden sacar adelante sus objetivos a corto y largo plazo”.
Mientras que algunos espacios de tostado compartido priorizan la formación y el compromiso con la comunidad por encima de reunir equipos de última generación, otros son todo lo contrario. Una instalación compartida que ofrezca la última tecnología avanzada de tostado pero no fomente un entorno más colaborativo, probablemente no sea la más adecuada para un tostador con menos experiencia.
“El funcionamiento de un espacio de tostado compartido debe reflejar tus valores, objetivos y modelo de negocio”, dice Chad. “Para que funcione, tienes que tener claro cómo te integrarías e interactuarías con otros miembros”.
Él destaca que unirse a un colectivo de tostadores es un arma de doble filo. Los tostadores ganan mucho con su afiliación, pero tienen que estar dispuestos a reinvertir en la comunidad con la que comparten el espacio.

Siempre se puede mejorar
Con precios del café y tipos de interés previsiblemente altos en el futuro cercano, las tostadurías colectivas desempeñarán un papel aún más importante en el sector.
“Son incubadoras que permiten crecer a las empresas de una forma que no sería posible de otro modo”, explica Collin. “Como tal, los espacios de tueste compartido están a la vanguardia de la innovación y la difusión de conocimientos en lo que se refiere al tueste, siendo cruciales para el crecimiento de la industria del café de especialidad”.
Añade, no obstante, que si los operadores quieren seguir el ritmo de un mercado de café en constante evolución, deben hacer un esfuerzo continuo por diversificar sus servicios.
“La idea básica de los colectivos de tostadores no ha variado”, afirma Collin. “En su lugar, invierten en equipos de primera calidad y en un mejor acceso a socios del sector como importadores, productores y fabricantes de empaques”.
Del mismo modo, Chad subraya que, al centrarse en la educación y la eficiencia operativa, los espacios de tostado compartido mejoran su propuesta de valor más allá de un simple lugar para tostar café.
“Aumentar las prácticas sostenibles de tostado y la eficiencia energética invitará a más tostadores a unirse también”, añade.

Con unos márgenes para los tostadores previsiblemente más estrechos en los próximos meses, los espacios de tueste compartido desempeñarán un papel cada vez más relevante en la industria del café.
Aunque no sean la opción adecuada para todos los modelos de negocio, las tostadurías colectivas añaden mucho valor al café de especialidad, por lo que es probable que veamos cada vez más en los próximos años.
¿Disfrutaste este artículo? Entonces lee sobre cómo equipar tu tostaduría de café
Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.
PDG Español
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