¿Se avecina una crisis para los productores latinoamericanos si se reducen las importaciones de café de Estados Unidos?
Recientemente, la política arancelaria del gobierno de Donald Trump complejizó la importación de café afectando, a su vez, a exportadores latinoamericanos y aumentando el poder monopsonístico relativo de Estados Unidos.
Un monopsonio es un mercado en el que existe un solo comprador (o uno con poder dominante) que puede influir en los precios de compra, presionando a los vendedores debido a que tienen pocas alternativas de venta.
Estados Unidos no es estrictamente un monopsonio en la compra de café verde, ya que no fija precios globales y existen mercados alternativos, pero ejerce un poder muy relevante que puede aproximarse a esas características.
La amenaza de aranceles funciona como una herramienta de presión, generando incertidumbre comercial y fortaleciendo la posición negociadora del país. Esto incentiva a los exportadores a aceptar las condiciones de los importadores estadounidenses para asegurar el acceso al mercado y que no prioricen orígenes con precios más competitivos.
Para conocer cuál sería el impacto de una posible reducción en las importaciones de café latinoaméricano como consecuencia de los aranceles, conversé con dos especialistas ubicados en Estados Unidos y en México.
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Estados Unidos, el principal importador de café a nivel global
Holkan Espinosa Guillén es historiador y se dedica al control de calidad de cafés especiales en la Exportadora de Café California, la filial mexicana de Neumann Kaffee Gruppe (NKG). Él asegura que Estados Unidos es uno de los principales destinos de exportación del café de especialidad mexicano.
“La mayoría del café que podemos exportar es porque los mismos clientes vienen aquí, a México, a la zona en que ellos quieren comprar”.
Según datos de Statista, Estados Unidos se convirtió en el principal destino de café en 2024, con importaciones por un valor aproximado de US $9000 millones durante ese año. Asimismo, de acuerdo a reportes del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, en 2023, aproximadamente el 80% de las importaciones de café verde del país provinieron de América Latina.
Brasil, el mayor exportador mundial, encuentra aquí su principal mercado, con más del 15% de todas sus exportaciones de café. Aunque un análisis del Observatorio de Complejidad Económica posiciona a Colombia por encima de Brasil en el ranking de los mayores exportadores de café hacia el país norteamericano.
Por ejemplo, el café es el producto agroindustrial más importante en las exportaciones de Guatemala y el segundo más importante del total de exportaciones, según datos del Banco de Guatemala, con una contribución de US $900 millones durante el año cafetero 2023/24.
Asimismo, datos oficiales muestran que el café representa aproximadamente el 5 % del Producto Interno Bruto de Honduras. Este número asciende al 30 % si se contemplan solo los productos agrícolas.
Un mercado al que muchos buscan acceder
Sandra Loofbourow es chilena y reside en California, Estados Unidos. Ella es instructora del Instituto de Calidad del Café y actualmente se dedica a brindar consultorías a través de Loupe Coffee, para temas relacionados con educación, y mediante Openflor, a productores y exportadores que buscan ampliar mercados existentes o ingresar a nuevos mercados.
Ella explica que debido a la proximidad geográfica, se suele ver mucho café de México y Centroamérica en Estados Unidos. A su vez, Colombia sigue presente como un origen de alta calidad gracias a las campañas de marketing ejecutadas durante décadas pasadas y Brasil continúa ganando terreno por sus volúmenes de producción.
“Querer vender a Estados Unidos es el deseo máximo de todo productor o exportador de café. Es el mercado más deseable, especialmente para América Latina”, afirma.
Holkan estima que desde la exportadora envían entre el 75 y 80 % del café de especialidad a Estados Unidos y coincide con la idea de que tener presencia en ese país es una meta para muchos.

El impacto de nuevas y futuras políticas arancelarias
Sandra sostiene que a pesar de las nuevas políticas arancelarias, en Estados Unidos se siguen consumiendo grandes volúmenes de café. “En general, el consumidor típico está tomando más café, año tras año, y el consumidor de café de especialidad también”.
“Aunque aumente el precio del café de especialidad, el consumidor va a seguir tomándolo, no va a cambiarlo por un café comercial”. Más allá de esta fidelidad de ciertos consumidores al producto, existe un segmento de mercado que puede finalmente abandonar un hábito por haberse vuelto muy costoso u optar por alternativas más económicas.
Holkan explica que algunos productores tenían negocios pactados con compradores en Estados Unidos, pero la operación estaba detenida ante la expectativa de un ajuste en los aranceles.
Esto también impidió que el café se destinara a otros mercados ante la posibilidad de que se destrabara el proceso y se exportaran dichos lotes a Estados Unidos para cumplir con los compromisos. “Para seguir teniendo las mismas condiciones, tendríamos que ver un pequeño aumento en el precio”.
Según Sandra, no hay certeza sobre el panorama económico y político frente al aumento de aranceles. De esta forma, no hay decisiones seguras al invertir en Estados Unidos. “Si uno tiene la posibilidad de invertir en otros mercados, sería un buen momento de hacerlo”.
Holkan afirma que es común que las relaciones comerciales y la logística se vean impactadas por asuntos de geopolítica. Ante los imprevistos, es importante encontrar mercados alternativos para destinar el café. Como esta tarea conlleva tiempo y esfuerzo, las ferias internacionales representan una buena oportunidad para conocer a potenciales compradores.
Mercados emergentes y consolidados
Sandra sostiene que existen otros mercados que vale la pena explorar. “Por un lado hemos estado viendo que Asia está creciendo mucho y tiene un perfil de mercado muy diferente a Estados Unidos. Aunque es difícil tratar de navegar ambos mercados a la vez”.
Por otra parte, Europa constituye otro mercado importante, pero representa diversos desafíos y exigencias. Desde distintos perfiles en taza y precios diferentes, hasta el futuro cumplimiento de requisitos ambientales como los asociados a la EUDR.
En consecuencia, Holkan sugiere que puede ser un buen momento para buscar aumentar el consumo interno de los países productores. Él explica que en México, si bien en los últimos años se ha incrementado el consumo de café de calidad, aún es bajo comparado con otras regiones.

Proyecciones de mercado para los próximos años
Para Sandra es difícil proyectar con seguridad lo que pueda suceder en los próximos años frente a las relaciones comerciales dentro de la industria del café. A su vez, considera que han habido cambios que van a afectar en el corto y mediano plazo.
Ella explica que los últimos cinco o seis años han sido muy difíciles para los actores que operan en el mercado. Desde la crisis del precio del café hasta las recientes cotizaciones récord, atravesando años de pandemia y cambios en las tendencias de consumo, conflictos bélicos y bloqueos geográficos, crisis de contenedores y retrasos logísticos, fenómenos meteorológicos y desabastecimiento, inflación y guerras comerciales.
“Ya no sabe qué va a pasar a futuro. No se pueden asegurar las compras actuales con el mercado futuro, entonces uno queda muy expuesto a todo”, concluye.
Holkan confía que los procesos políticos y sociales van a estabilizar la situación. Para él, no se trata de dar un revés a la política arancelaria sino de evidenciar el perjuicio económico que impactará sobre muchos sectores. Este mismo descontento en la ciudadanía provocará que los responsables tomen cartas en el asunto.

Conclusiones finales
La alta dependencia económica de las exportaciones agrícolas del Sur hacia el Norte Global contribuye a perpetuar un modelo de intercambio comercial en el que las necesidades del Sur permanecen subordinadas a la demanda de los consumidores del Norte.
Esta situación puede verse agravada cuando la mayoría de la cosecha se destina a un único mercado alcanzado por nuevas regulaciones. Diversificar la cartera de clientes puede ser una estrategia prudente para mitigar el riesgo de políticas o escenarios imprevistos.
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Créditos de las imágenes: Sandra Loofbourow.
PDG Español
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