Recorrido por algunas zonas productoras de café en Ecuador, segunda parte
De acuerdo con datos de la Asociación Nacional Ecuatoriana de Café, se estima que la producción de café en el país para 2024 llegará a 200 000 quintales. Asimismo, según las cifras de la Red Universitaria de Investigación y Desarrollo Cafetalero de 2023, la demanda de la industria nacional es de 1 200 000 sacos de 60 kg.
Aunque la actividad cafetalera en el país ha ido en descenso en los últimos años, no deja de ser una fuente económica importante para varios actores de la cadena de valor. Además, gran parte del cultivo de café en Ecuador se realiza bajo sistemas agroforestales que contribuyen a la conservación de la fauna y la flora nativa, un enfoque que gana cada vez más importancia en los mercados internacionales.
Recientemente, publicamos un artículo sobre algunas zonas productoras del país: Guayas, Manabí, Pichincha y Loja. En esta oportunidad, profundizaremos en las provincias de: Imbabura, El Oro, Azuay y Chimborazo.
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Provincia de Imbabura
Ubicada al norte de Ecuador, su café se desarrolla entre los 1200 y 2300 m s. n. m. Aquí hay un aproximado de 500 productores que cultivan, sobre todo, en parcelas familiares.
El volumen de producción es de 5000 quintales anuales y predominan las variedades como Bourbon, Typica, Caturra y Castillo. Los cafés de Imbabura son reconocidos por poseer una acidez brillante y bien definida, con notas cítricas a limón y naranja.
Entre los aspectos más innovadores de su producción está la adopción de procesos de fermentación controlada, como los anaeróbicas, que pueden durar hasta 150 horas y que dan como resultado una taza con mayor complejidad y notas frutales intensas.
Mario Andrade es productor de café, Q Grader y jefe de control de calidad en Habitat Forest Coffee. Él menciona que “la producción de café en Imbabura combina tradición y ciencia, con un enfoque en maximizar la calidad del grano”.
Entre las problemáticas que actualmente enfrentan los caficultores de esta provincia está la variabilidad climática, el acceso limitado a recursos tecnológicos avanzados y los impactos de la implementación de la minería de oro y cobre más grande de Sudamérica.
Sobre esto último, Mario comenta que aunque representa una oportunidad económica, los impactos negativos en el medioambiente y las poblaciones locales son motivo de preocupación. “La comunidad cafetalera deberá buscar soluciones innovadoras y colaborativas para mitigar esos impactos y asegurar la viabilidad a largo plazo de su industria”, dice.
Asimismo, indica que el potencial de crecimiento de la caficultura en Imbabura es notablemente amplio debido a una combinación de factores geográficos, climáticos, sociales y económicos.

Provincia de El Oro
Las condiciones geográficas y los microclimas de esta zona favorecen el cultivo de Arábica y Robusta. Los pisos climáticos para el cultivo se desarrollan desde 50 hasta 1800 m s.n.m.
Los cafés de altura son producidos en diferentes cantones de la provincia y se destacan por ser achocolatados y ligeramente florales, con sabores cítricos como naranja y toronja roja, acidez cítrica tenue y cuerpo jugoso y equilibrado.
Por falta de datos actualizados se desconoce el número exacto de productores y hectáreas dedicadas al cultivo de café en la actualidad. A pesar de eso, se estima que son unos 1600 agricultores.
Marcelo Ríos, productor y fundador de la empresa AGROKUNA S.A.S., comenta que aquí hay muchos productores rompiendo paradigmas para mejorar sus cultivos y obtener cosechas más productivas. Por ejemplo, están:
- Implementando buenas prácticas agrícolas
- Introduciendo nuevas variedades
- Aplicando podas adecuadas
- Optimizando procesos para el reciclaje de agua
Asimismo, señala que los caficultores producen café natural, lavado y honey, con manejo de fermentaciones controladas para ofrecer cafés diferenciados.
Se estima que el 95 % de la producción de El Oro está destinada a la demanda de la agroindustria nacional. Esto se basa en una cadena de intermediación comercial con pagos que solo llegan a cubrir los costos de producción.
Entre los retos que enfrentan los productores se encuentra el relevo generacional. “La edad promedio de los actuales caficultores se encuentra entre 45 y 64 años. Es decir, el 45,5 %”.
La actual situación de inseguridad del país, la falta de control de contrabando de cafés que llegan desde Perú y la deficiencia en la transferencia de conocimiento también forman parte de las dificultades.
Marcelo cree que en los próximos dos a tres años se verá un desarrollo en la provincia por la intención de fortalecimiento del sector de algunas autoridades gubernamentales.

Provincia de Azuay
Ubicada al sur del país, esta provincia cuenta con un suelo privilegiado para el cultivo del café. El microclima particular, caracterizado por una combinación de temperaturas moderadas y variaciones controladas de humedad, favorece el crecimiento y desarrollo de los granos.
Aquí se cultiva entre 1600 y 1700 m s.n.m. y ofrecen perfiles afrutados, dulces y equilibrados. Sabores frutales, que pueden incluir notas cítricas o de frutas tropicales, se complementan con una dulzura natural y una acidez controlada.
Según cifras de 2021 del Ministerio de Agricultura y Ganadería, la producción de café en esta zona es de 300 quintales al año.
Ana Crespo, copropietarias de la Hacienda Pillcocaja, señala que “en la provincia de Azuay el cultivo de café es limitado. Esto se debe a las condiciones específicas requeridas para su producción. Somos pocos caficultores, lo que refleja el carácter selecto y reducido de la producción en esta región”.
A causa del pequeño número de agricultores y de la alta calidad del café, aproximadamente el 90 % de la producción está destinada a la exportación. En el mercado local, el café va a ciudades como Guayaquil, Quito y Cuenca, donde la cultura del café de especialidad está más desarrollada.
Ana señala que uno de los principales desafíos que enfrentan los caficultores es la falta de mano de obra especializada. “Al no haber una tradición cafetalera fuerte es difícil encontrar trabajadores con experiencia en el cultivo y la cosecha de café. Esto se agrava por la constante migración laboral de quienes sí poseen el conocimiento necesario, lo que reduce aún más la disponibilidad de trabajadores”.
El clima particular de esta zona también está dentro de los desafíos. “Las variaciones constantes en la humedad y la exposición al sol pueden afectar la calidad y requieren ajustes continuos de los productores”, afirma.

Provincia de Chimborazo
Conocida como la provincia de las altas cumbres, el café en esta zona se cultiva desde los 1600 hasta los 2000 m s.n.m,. con temperaturas entre 18 y 30 °C.
El número de productores dedicados al cultivo de café es muy reducido y se inclinan por el proceso lavado y honey con fermentaciones anaeróbicas de hasta 14 días. Sus cafés se destacan por ser frutales y de cuerpo balanceado.
La variedad que más se produce es Sidra, por ser la más pedida en el extranjero y por la obtención de mayor puntaje. También, se cultiva Typica Mejorado, Pacamara y Caturra.
Se estima que para 2024 el volumen de producción en este territorio llegue a 400 quintales de café verde.
Enrique Merino, colaborador de la empresa Lugmapata S.A., menciona que hace aproximadamente 60 años el cantón Pallatanga era considerado como una de las principales zonas de producción de café en Ecuador. Por eso, conformaron una asociación para impulsar a los agricultores con entrega de plantas y asesorías.
El 95 % de la producción de café de Chimborazo está destinada a la exportación y el 5 % al mercado nacional.
“La falta de ayuda de las autoridades”, señala Enrique, es una de las principales dificultades que enfrentan los caficultores en esta provincia. Él añade que la prefectura anterior entregaba plantas de café pero con las nuevas autoridades, lamentablemente, esto no ha continuado.
Asimismo, indica que las carreteras de acceso en mal estado son otra de las problemáticas que no tienen apoyo gubernamental.

Conclusiones finales
Ecuador es uno de los pocos países que puede producir café en casi toda su geografía, lo que le da una oportunidad de desarrollo significativa. Adicionalmente, los múltiples climas y características geográficas permiten producir cafés con múltiples perfiles.
Para aprovechar este potencial, sin duda, es necesaria la acción gubernamental para que los caficultores no estén a la deriva y tengan mayores recursos y herramientas para enfrentar las múltiples problemáticas coyunturales.
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Créditos de las imágenes: Ana Crespo, Mario Andrade.
PDG Español
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