Más exportaciones pero menos ingresos para los países productores: ¿cuáles son las consecuencias?
Hoy en día, es común escuchar que las exportaciones de café en cierto país han batido récord o que se han recuperado los volúmenes de producción previos a la pandemia. Aunque suenan como buenas noticias, es necesario ver el panorama completo.
En un mercado que se rige por la ley de oferta y demanda, producir más cantidad para cubrir los costos de producción puede ser contraproducente si la demanda no es suficiente. Sobreabastecer el mercado de café puede generar que el precio siga bajando, reduciendo las utilidades.
La idea de producir mejor en lugar de producir más surge como una alternativa fácil de entender pero difícil de implementar, en especial en el escenario contemporáneo.
Para entender por qué algunos países productores están exportando más café pero viendo un menor margen de ganancias, hablé con dos expertos que me hablaron del contexto actual y cómo puede evolucionar a futuro.
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Exportaciones de café desde Latinoamérica
Ronald Peters Seevers es el director ejecutivo de la Cámara de Exportadores de Café de Costa Rica y cuenta con más de 50 años de experiencia en la industria. Se ha desempeñado como productor, beneficiador y exportador, y durante 12 años fue el director ejecutivo del Instituto de Café de Costa Rica.
Según él, recientemente se han presentado problemas con la cosecha en Costa Rica por los efectos del cambio climático y la escasa reinversión de capitales. Del total de la producción de café en Costa Rica, el 50 % se exporta a los Estados Unidos, el 30 % a la Unión Europea y el 20 % a otros mercados como Japón, Corea y Australia.
Newerley Gutierrez Falla es caficultor de quinta generación, catador con 22 años de experiencia y actualmente se dedica a la exportación de su café y el de otras 35 fincas en Colombia a través de su empresa, Café 100 años.
“Nosotros estamos en el Tolima, una región central en Colombia, y tenemos cosecha en el primer y segundo semestre. En este momento tenemos buen café. Estamos iniciando en algunas regiones la cosecha principal que equivale al 60 % de la producción del año”, explica.
En su caso, al dedicarse a la producción de café de especialidad, sus principales clientes se encuentran en Asia. Cuenta con aliados comerciales en Taiwán, desde donde distribuyen su café a China, Corea y Japón, entre otros países.

¿Se está exportando más café?
Algunos países productores están experimentando un incremento en su volumen de exportación pero una caída en los ingresos generados si se compara con años anteriores.
Tal es el caso de Honduras. Sus exportaciones aumentaron 14 % en el último año y dejaron 4 % menos de ingresos que la temporada anterior. Esto se debe, principalmente, a una baja en el precio del café.
Además, aunque los ingresos brutos acompañen el incremento en la producción y la exportación, no significa que los productores estén aumentando sus ganancias porque existe una tendencia al alza en los costos de producción y logística.
Mayores volúmenes de exportación, menores ingresos
Para Ronald, muchos países consumidores están alcanzando una normalización de inventarios pospandemia. Es decir, que se han recuperado los niveles de abastecimiento previos a la pandemia y a la crisis de contenedores que disparó los costos logísticos. Esto ha generado una caída en la demanda de algunos mercados y, por lo tanto, en el precio.
Además, los caficultores costarricenses deben enfrentar otro problema que tiene que ver con el tipo de cambio. Recientemente se ha generado una revaluación del 20 % del colón costarricense frente al dólar estadounidense. En consecuencia, los costos en moneda local se incrementan y los ingresos por exportaciones pierden valor.
Por su parte, Newerley considera que los costos de producir café se han incrementado. En su caso, la situación cambiaria se da a la inversa. La depreciación del peso colombiano frente al dólar estadounidense hace que los insumos importados sean muy costosos.
“Puede que tengamos unos buenos niveles de producción, números interesantes en exportaciones pero nuestras utilidades se están viendo afectadas”, sostiene. Él agrega que la utilidad es actualmente inferior a otras épocas en las que los costos de logística y financieros eran menores.
Ronald explica que a la caída del precio del café se suma una reducción en los diferenciales del café costarricense. Es decir, aquella diferencia monetaria atribuida a un origen o grado que se suma al valor base de mercado.
Newerley coincide con esta idea y afirma que el precio de mercado del café colombiano es actualmente bajo. La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia establece un precio del día del café con base en el comportamiento de la Bolsa de Valores.
“Este modelo está dado para cafés estándar y Colombia tiene un alto porcentaje de cafés de especialidad. Yo veo que no hay una política clara que incentive la comercialización de cafés de especialidad desde nuestra institucionalidad”.

Medidas para abordar esta problemática
Ronald explica que el café producido en Costa Rica representa menos del 1 % del mercado global, por lo que tiene poca injerencia en el comercio mundial y su comportamiento.
Por otro lado, sostiene que mientras se espera la recuperación del valor de los diferenciales, se está llevando a cabo un importante desarrollo frente al Pacto Verde de la Unión Europea. Costa Rica está muy avanzado en el cumplimiento requerido, sobre evitar la deforestación, para continuar exportando café a la Unión Europea a partir de 2025.
“Creo que si podemos salir al mercado a vender con argumentos, con buenas tasas, podemos conseguir un mejor precio, podemos conseguir una utilidad mayor y transmitirla o transferirla a los actores de la cadena”, afirma Newerley.
“Nosotros mismos debemos incentivar a los clientes a que paguen lo justo y no volverlo un negocio frío que obedezca a la oferta y la demanda nada más”.
¿Contribuye esta situación a la crisis cafetera que enfrentan algunos orígenes?
Para Ronald, sin lugar a duda, esta situación agrava la problemática vinculada a la falta de mano de obra. Si bien Costa Rica recibe migrantes de Nicaragua y Panamá para trabajar en las fincas cafeteras, el contexto hace que la mano de obra sea cara y difícil de mantener.
Él sugiere aprovechar estos tiempos para llevar a cabo las reformas necesarias que permitan recuperar la productividad y así absorber más fácilmente las fluctuaciones del mercado.
Newerley sostiene que ha tenido éxito gracias a que ha cultivado variedades no tradicionales y a que cuenta con acceso a mercados internacionales a través del comercio directo. A pesar de eso, es consciente de que solo un porcentaje muy reducido de productores en Colombia cuentan con estas posibilidades.
Él considera que la combinación del incremento en el precio de los fertilizantes, los altos costos de mano de obra y los precios deficientes del mercado ponen en una situación desafiante al caficultor colombiano, quien muchas veces continúa produciendo aún sabiendo que va a pérdida.
“El caficultor va a seguir afectado con los bajos precios sin importar que la cosecha esté arriba. Sí, produce más, pero la utilidad es tan reducida que termina siendo un ejercicio engañoso para él”, afirma.
¿Cómo evolucionará el mercado?
Ronald anticipa que la próxima cosecha de Brasil será fundamental para determinar el precio de mercado del café. Él afirma que no solo es importante el precio para garantizar los ingresos. También, es necesario garantizar la cobertura para abastecer a los compradores a lo largo de todo el año.
Newerley advierte que probablemente quién se dedique a producir café comercial se verá más perjudicado que quien se dedique al café de especialidad. Más allá de esto, recomienda a los consumidores no fijarse únicamente en el puntaje o en el precio del café. Es clave considerar los beneficios que pueden implicar al otro lado de la cadena de valor. Para eso, es fundamental trabajar en la comunicación de la trazabilidad y mostrar el esfuerzo que realizan los caficultores.

Esta crisis se agrava junto a otras problemáticas de la industria, donde los países productores son los más perjudicados. Por eso, es importante afianzar la colaboración de todos los actores involucrados. Así, se podrá evitar que más personas incurran en deudas o pierdan su patrimonio a causa de las fluctuaciones del mercado.
Si bien los productores no necesariamente pueden cambiar las reglas de juego, pueden utilizar a su favor ciertas estrategias que les garanticen un precio más competitivo para su café. También, es clave apelar a que los eslabones posteriores de la cadena de suministro recompensen el esfuerzo de los caficultores y paguen el precio que el café amerita, no solo lo que dicta el mercado.
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PDG Español
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