¿Por qué los impuestos son más altos para el café tostado?
- Muchos países consumidores cobran impuestos por el café tostado, pero no por los grano verdes
- Por ejemplo, Japón aplica un arancel al café tostado de hasta 20 %
- Algunos de estos impuestos se remontan al siglo XVII y podrían reforzar las estructuras históricas de poder en la industria del café
Es de conocimiento general que el tueste en origen permite que una mayor parte del valor del café se quede en el país productor. A pesar de eso, es una práctica poco frecuente. Los actores de muchos países productores no tienen la infraestructura, los recursos o el equipo para competir en muchos de los principales mercados consumidores.
Entre los problemas que plantea el tueste de café en origen están los aranceles y los impuestos. En la mayoría de mercados consumidores, los impuestos que se aplican al café tostado importado suelen ser más elevados que los que se aplican al café verde.
Varios de los mayores importadores del mundo aplican aranceles más elevados a los granos tostados. Alemania impone un gravamen del 9 %, más un Kaffeesteuer (impuesto sobre el café) de €2,19 por kilogramo de café tostado. Por su parte, Japón tiene tipos arancelarios de entre el 3 y el 20 %, con algunas excepciones para socios comerciales concretos.
Ahora bien, estos aranceles a la importación no se limitan a los grandes mercados consumidores con economías desarrolladas, sino que existen en todo el mundo. Por ejemplo, en India, México y Panamá los aranceles sobre el café tostado no descafeinado son del 100, 45 y 54 %, respectivamente. En Brasil, el mayor productor mundial, el arancel sobre las importaciones de café oscila entre 10 y 35 %.
Dado que estos aranceles existen en todo el mundo como norma industrial, es importante analizar de dónde proceden y por qué existen.
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¿Por qué se cobra un impuesto al café tostado y no al verde?
Como producto de valor añadido, es normal que el café tostado esté sujeto a impuestos indirectos en los países consumidores, en particular el impuesto sobre el valor añadido (IVA) y los impuestos especiales. Ahora bien, el IVA y otros impuestos similares que se aplican al café tostado varían de un país a otro. Hungría aplica un IVA del 27 %, mientras que Dinamarca impone un 25 % más un impuesto especial.
A pesar de eso, la importación y el comercio de café tostado no han dejado de crecer. Dentro de la UE, en 2021 se comercializaron más de 910 000 toneladas. Menos del 1 % de estas importaciones procedían directamente de países productores de café y la mayoría procedía de otros países europeos.
“Hay mucha variación tanto en la forma en que están estructurados los mercados de exportación como en quién tiene acceso a esas estructuras”, afirma el Dr. Spencer Ross, Profesor Asociado de Marketing en la Universidad de Massachusetts Lowell.
“Más bien, la capacidad de hacerlo depende de unas cadenas de valor bien capitalizadas tanto en el extremo de la cadena de producción como en la de suministro”.
¿Por qué existen estos aranceles?
Para los países o uniones comerciales que imponen estos aranceles, las motivaciones son claras. Importar productos “terminados” añade poco valor a los mercados nacionales, mientras que importar un producto “en proceso” permite añadir valor en las cadenas de suministro locales. Es decir, a través de comerciantes, tostadores y revendedores.
“En función de la política comercial, los aranceles a la importación son impuestos que un país aplica a las mercancías importadas. El objetivo principal es proteger (o favorecer) la producción nacional de bienes”, afirma Spencer.
“Normalmente, estos impuestos se trasladan al consumidor en función del precio final del bien. Para el café tostado, los aranceles dan ventaja a los tostadores nacionales sobre los de otros países (ya sea en origen o en otro lugar)”.
En la UE, el café verde no descafeinado puede importarse libre de aranceles, para “garantizar el valor añadido” tras ser importado y convertido en producto consumible dentro de sus fronteras. En cambio, el café tostado soporta un arancel estándar del 9 % dentro de la UE, lo que eleva los costos para quienes lo importan y para el consumidor final.
Básicamente, esto significa que los aranceles a la importación de café tostado permiten conservar todo el valor posible. Esto hace que tostar y vender el café en el país sea la propuesta más valiosa, y significa que en la mayoría de los principales mercados consumidores de café rara vez es rentable comprar café tostado de otros países.

¿Van a cambiar estos impuestos?
En última instancia, los aranceles de importación son una práctica habitual para cualquier mercancía que entre en un país desde el extranjero. Con todo, en la industria cafetera también simboliza una tendencia más amplia: la adición de una cantidad desproporcionada de valor en las últimas fases de la cadena de suministro.
“En el sector del café, el valor se añade al producto hasta el punto de consumo. El café no es un producto terminado hasta que un barista o una máquina utiliza el café tostado para transformarlo en una bebida consumible”, afirma Spencer.
“Esto significa que el valor se sigue acumulando a lo largo de la cadena de valor (si el retorno por ese valor se distribuye equitativamente, es otro tema). Es decir que cualquier impuesto sobre el valor vería su mayor retorno justo antes del consumo”.
Por otro lado, aunque la Organización Internacional del Café informa de algunas reducciones en aranceles de importación para el café, a menudo a través de diversos acuerdos comerciales regionales y multilaterales, siguen prevaleciendo en toda la industria.
“Si existe un mercado de consumidores dispuesto a pagar por un café determinado (es decir, poco sensible a los precios), los costos añadidos no suponen un problema para ellos”, afirma Spencer.
“Si hay un mercado de productores que dispone de los recursos para tostar y envasar en el país y después hacer mercado en el extranjero, las probabilidades de que eludan un mercado de exportación tradicional son altas”.

Conclusiones finales
Dado que los impuestos a la importación de café tostado existen desde hace tanto tiempo, es poco probable que vayan a desaparecer pronto. Reflejan una dinámica de poder más amplia en la industria cafetera, que a su vez existe debido a estructuras coloniales históricas. En conjunto, siguen formando parte de un debate más amplio sobre el enfoque de la industria respecto a la adición de valor.
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Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.
Nota editorial: este artículo fue publicado originalmente en inglés en Coffee Intelligence
PDG Español
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