7 de noviembre de 2025

¿Cómo Colombia logró un récord productivo de tres décadas en las condiciones actuales?

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Colombia es la tercera potencia productiva de café del mundo, superada solo por Brasil y Vietnam. Con 842 000 hectáreas cultivadas y 4000 millones de cafetos, este cultivo insignia representa a más de 500 000 familias dentro y fuera del país.

Frente a un paradigma regional en el que la labor del caficultor solo parece complejizarse y rendir menos cada año, Colombia sorprende alcanzando volúmenes de producción no vistos en 33 años. La impresionante cifra, según la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), fue de 14 869 000 sacos de 60 kg en el año cafetero 2024/25.

Muchos se preguntan cuál fue la fórmula que llevó a este hito y, aún más importante, si es posible replicarlo en las siguientes cosechas. Para profundizar en este tema, conversé con dos profesionales del mundo del café con experiencia en distintos eslabones de la cadena de suministro.

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Granos de café en verde

La cosecha 2024/25 marca cifras récord en Colombia

Durante el último año cafetero, Colombia alcanzó un aumento del 17 % en su capacidad productiva frente al ciclo anterior y un récord en cuanto a los registros anuales de las últimas tres décadas.

Según Germán Bahamón, gerente general de la FNC, el alcance de esta cifra se atribuye a una combinación oportuna de factores internos y externos. En el ámbito de las exportaciones, los números también batieron un récord. Las ventas desde septiembre de 2024 hasta agosto de 2025 registraron un total de US $5400 millones.

Yamary Ardila, tercera generación de una familia caficultora del municipio de Concordia, Antioquia, se dedica a la administración de su finca y a la venta de café tostado desde Camelia Coffee.

Ella explica, frente a su caso particular, que el aumento ha sido por el manejo. “Ahora estamos fertilizando más, aprendiendo a llevar todos los cultivos”. Hoy en día, están abonando hasta el doble que en épocas anteriores y están llevando a cabo prácticas para recuperar la capa vegetal en los cafetales. Cuando está bien nutrido, el cafeto carga más frutos, lo que tiene un impacto positivo en los volúmenes de producción y en la calidad.

José David Cervantes Serrano es caficultor, barista y catador. Desde hace seis años comercializa café orgánico bajo su marca Salto de Fe desde Zapatoca, Santander. Él atribuye el reciente incremento en los índices de producción a la combinación de diversos factores.

“Cada vez hemos tecnificado más nuestro mantenimiento del cultivo mediante un sistema de riego inteligente”. Además, muchos caficultores están realizando una transición al empleo de abonos orgánicos fabricados en finca y desarrollando un mejor control de plagas.

“Durante los últimos dos años hemos venido haciendo un proceso de renovación de nuestros cafetales mediante procesos de zoca”, explica José. Estos procesos también permiten que la producción por planta aumente.

¿Qué particularidades tuvo esta cosecha?

Yamary considera que esta cosecha fue ampliamente beneficiada por el clima. No hubo precipitaciones excesivas, ni condiciones que perjudicaran el desarrollo de la cereza en el cafeto. “Este año tuvimos lluvias muy bien distribuidas durante las etapas de floración. Eso permitió que el grano se llenara mucho más, que la planta produjera más café”, coincide José.

Él aclara que en algunas zonas las lluvias retrasaron la floración y el calendario de recolección cambió, mientras que “en otras regiones todo maduró al mismo tiempo, entonces hubo picos de producción muy altos y se presenció una mejora en la calidad del grano”.

Aunque estos picos de producción elevados concentraron una alta demanda de mano de obra. “Fue una cosecha de extremos: muy buena en volúmen pero muy exigente en el manejo de la recolección”.

Asimismo, a partir de esta cosecha, se vieron los resultados de las mejoras implementadas un par de años atrás.

Cafeto colombiano

¿Puede mantener Colombia este volumen de producción?

Yamary considera que los beneficios de la última cosecha fueron principalmente circunstanciales y que las problemáticas aún están a la orden del día. “He escuchado de fincas vecinas y caficultores más grandes que nosotros a los que el café se les ha caído y les ha tocado vender fincas porque no tienen con quién trabajar”.

Frente a esta amenaza, ellos reservan la cosecha para algunos recolectores fijos y así garantizan su disponibilidad en los periodos más demandantes. Además, son conscientes de que posiblemente no se repita la misma bonanza en la cosecha siguiente. Por eso, complementan la producción de café con otros cultivos. 

Para José no es imposible que Colombia mantenga estos volúmenes de producción, pero sí es muy difícil. Él sostiene que la alineación de factores positivos es inusual y que la falta de mano de obra y el incremento del precio de los agroinsumos son una gran traba para replicar estos niveles a futuro.

“Para sostener este nivel en Colombia debemos seguir invirtiendo en la renovación de los cafetales”, opina. También, destaca que es necesaria la implementación de variedades más resistentes al cambio climático y a las plagas, así como el desarrollo de programas que ayuden al caficultor.

Él afirma que “todos los países vecinos de Colombia siguen enfrentando los mismos retos con los precios de los insumos y la necesidad de la mano de obra”. Adicionalmente, en algunas regiones el clima no fue tan benevolente, como en el caso de Brasil, donde se experimentaron heladas y sequías.

Yamary explica que estos fenómenos climáticos, aunque lamentables para muchos productores brasileños, tienen un impacto positivo en la comercialización del café colombiano por el incremento en el precio frente a la reducción de la oferta disponible.

En Nicaragua, los volúmenes de exportación también denotan un aumento en los índices de producción. En el último año se destinaron 3,2 millones de quintales al mercado externo, alcanzando un valor sin precedentes: US $862 millones. A pesar de eso, se debe tener en cuenta la coyuntura actual de precios altos para explicar el alcance de esta cifra.

Cerezas de café

Retos que deberá enfrentar Colombia en sus próximas cosechas

Yamary opina que el hecho de que la población caficultora de Colombia presente una edad promedio avanzada, se ve agravado con la migración de jóvenes hacia las grandes urbes. Esto pone en jaque la sostenibilidad de una industria que se ve amenazada por otros factores como la propagación de plagas y enfermedades y los efectos del cambio climático.

En consecuencia, José cree que es muy sencillo caer en un círculo vicioso de condiciones que reduzcan la productividad: el clima es cada vez más impredecible y los costos de fertilizantes y agroinsumos siguen siendo muy altos.

“Uno de los problemas más grandes que enfrentamos los caficultores es conseguir la mano de obra para la recolección”, dice.

Germán Bahamón advirtió que la próxima cosecha podría experimentar una recaída, frente al pronóstico de abundantes precipitaciones para los siguientes meses y un necesario periodo de recuperación de los cafetos posterior a la intensa temporada productiva.

La innovación, el clima y los altos precios generaron condiciones propicias que deben ser aprovechadas por los caficultores para seguir apostando por tecnificación, fertilización y renovación de cafetales que contribuyan a reducir los costos, mejorar la calidad y maximizar las ganancias. Poder capitalizar estos beneficios es crucial para transitar los siguientes años con un menor número de inconvenientes y preocupaciones.

Granos de café en verde

Conclusiones finales

El récord productivo alcanzado por Colombia en el ciclo 2024/25, con 14,86 millones de sacos de 60 kg y exportaciones por US $5400 millones, representa un logro histórico, pero es un reflejo de condiciones excepcionales más que estructurales. Si bien factores como una pluviometría equilibrada, la tecnificación de cultivos, la fertilización intensiva y la renovación de cafetales impulsaron el rendimiento, la sostenibilidad de este crecimiento sigue siendo incierta.

La dependencia de un clima favorable, el envejecimiento del gremio y los altos costos de los insumos plantean una vulnerabilidad latente. En este sentido, el récord no debería interpretarse como un punto de llegada sino como una oportunidad para rediseñar la caficultura colombiana. Invertir en innovación, diversificación y relevo generacional es esencial para que el próximo auge no sea solo coyuntural.

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Créditos de las imágenes: Camelia Coffee 

PDG Español

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